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Home Suplementos Especiales Historia Uruguaya en el mes de la Independencia: Los Charrúas
Jueves, 20 Agosto 2015 22:16

Historia Uruguaya en el mes de la Independencia: Los Charrúas

 
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Su origen- Su modo de vida – Su triste exterminio

En la actualidad antropólogos e historiadores se inclinan a sostener que los charrúas son productos de la fusión de dos grandes grupos indígenas:

LOS CAINAROES, una de las tribus caingang, representantes de la etnia laguida, que provenían del Brasil.

LOS PATAGONES, de la étnica patagónida, que si bien estuvieron asentados en el sur del actual territorio argentino, la necesidad de alimento los obligo a desplazarse hacia el litoral Argentina a través de los ríos Paraná y Uruguay.

Rasgos físicos: Estatura: 1.76 m. Cabeza: grande. Cara: ancha, nariz estrecha en la base; labios gruesos. Cuerpo: macizo

Hábitos económicos: caza, pesca y recolección.

LOS CHARRUAS

Armamento: arco, flechas, boleadoras, honda, lanza.

Vivienda: para viento de cuero de caballo o vaca.

Vestimenta: Cubresexo de piel; manto de pieles con el pelo hacia adentro.

Adornos: tarugo en la nariz, baborte, tatuajes corporales.

MUCHAS PARCIALIDADES

Los charrúas conformaron una nación indígena integrada por más de 2000 individuos, pertenecientes a distintas parcialidades, entre ellas: minuanes, yaros, guenoas, bohanes, martidades, manchados, balomares, guayantiranes y neguaguianos. Estos nombres nos llegan a través de traducciones realizadas por cronistas y expedicionarios españoles que desconocían las lenguas aborígenes y que, por ignorancia, creían que eran grupos distintos o iguales. Así, muchas de estas tribus fueron “rebautizadas” por los europeos con nombres que les parecían oportunos. Los charrúas ocuparon gran parte del territorio de Banda Oriental, principalmente las costas del Plata y ambas del Río Uruguay.

LA VIVIENDA

Eran simple paravivientos construidos con ramas y cueros. Consistían en cuatro estacas colocadas de manera que formaban una especia de cuadrado abierto por delante. Las paredes eran cueros o trozos vegetales apropiados, que colgaban de travesaños puestos sobre estacas. En algún caso unían juncos para mejorar la construcción.

LA ECONOMIA

Fueron cazadores, pescadores y recolectores. Las presas de caza favorita eran: ñandú, mulitas, liebre, perdiz, carpincho y guazubirá, pero no despreciaban la carne de otros animales como el yaguareté, el yacaré y algún puma, si aparecía. Años mas tarde, junto con los españoles llegaron a nuestras tierras ganado vacuno y equino. Este se disperso por el territorio y fue sumamente útil para los charrúas, tanto como alimentos y como medio de transporte y carga. Los charrúas modificaron así, algunos de sus hábitos económicos: se convirtieron en habilísimos jinetes y encontraron una dieta ideal y mucho mas abundante, que les hubiera permitido aumentar significativamente el numero de miembros de la comunidad. Sin embargo, los conquistadores, primero, y los criollos, mas tarde, no estuvieron dispuestos a compartir los beneficios.

“ASADO SIN SAL”

El marino y naturalista español Félix (1746-1811) que recorrió el territorio de nuestro país ha dejado un testimonio interesante acerca de los hábitos alimenticios de los charrúas; “(…) se alimentan únicamente de la carne de vacas salvajes que abundan en su distrito. Las mujeres guisan, pero todos sus guisos se reducen al asado sin sal. Atraviesan la carne con un palo aguzado, y clavan la punta en la tierra; encendiendo fuego al lado y le dan vuelta a aquella una sola vez para hacerla asar por igual. Ponen a la vez varios palos con carne, y cuando uno esta despojado ya de ella se le sustituye por otro. A cualquier hora que sea el que tiene hambre coge uno de estos palos, lo coloca ante si, y sentados sobre los talones, marido, mujer e hijo comen del mismo pedazo, y no beben más que después de haber concluido de comer.”

SABIA QUE…?

Cuando un joven charrúa llegaba a la edad adulta se le permitía pintarse tres rayas azules en la mejilla para que lo identificaran como “todo un hombre”

LA RELIGION

Eran animistas y, como tales, creían que los objetos y los hechos inexplicables conformaban motivo de adoración o culto.

A diferencia de las grandes civilizaciones indígenas del continente americano, que alcanzaron un elevado nivel de desarrollo cultural, manifestó en los imponentes testimonios de sus ritos religiosos: nuestros charrúas no llegaron a representar sus creencias.

Nunca aceptaron el cristianismo, cuando un sacerdote amenazó a un charrúa con las llamas del infierno, este respondió: “mejor, así no tendré frío cuando me muera”.

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL

Eran polígamos. La tribu estaba formada por pocas familias. Sus jefes (tubichas) eran elegidos por breves periodos, solo para enfrentar crisis importantes, por lo general climáticas o de guerra. Una vez finalizado el motivo del nombramiento, volvían a ser uno más entre toda la comunidad. Las decisiones se tomaban entre los ancianos o los más valientes de cada familia, pero es importante aclarar que no se establecía una reunión formal de un “consejo de autoridades”, sino que se consultaba informalmente.

Gracias a esta particular organización tribal, los charrúas lograron entorpecer los ataques de los conquistadores, quienes nunca pudieron vencerlos.

TRES SIGLOS MAS TARDE…

Los invencibles charrúas participaron activamente junto al general Artigas en las luchas por la Independencia. Como integrante de los ejércitos de la Patria, tenían una conducta que no infundía temor a las familias patriotas por que defendían la tierra contra españoles y portugueses. En la época del dominio portugués y brasileño, encontrándose muy hostilizados hicieron ataques a las estancias.

En tiempos de la Independencia, después de la cruzada de los Treinta y Tres Orientales (1825) participaron activamente en las luchas patrióticas

BAJO EL GOBIERNO DE RIVERA

A medida que el poder del blanco se hacia más y más fuerte en la campaña, los indígenas fueron más y más hostilizados. Esta situación los llevo a responder a la agresión atacando pequeñas poblaciones y viviendas aisladas. Fue entonces cuando comienza el fin de los valientes Charrúas.

LAS MASACRE DE SALSIPUEDES

En abril de 1831, el presidente Rivera, quien fuera el primer presidente de Uruguay y fundador del partido colorado, intentó aplacar al accionar indígena. Sin embargo, los intentos de negociación fracasaron y Rivera decidió combatirlos. Por entonces, la población charrúa no superaba los quinientos miembros.

Una gran cantidad de indígenas por completo indefensos, ya que eran menores en número y no contaban con armamento eficaz para combatir con el ejército, murieron horriblemente. Los restantes, apenas unos trescientos, fueron tomados prisioneros.

DE DUEñOS DE LA TIERA AL CIRCO…

Entre los apresados estaban los charrúas Vaimaca Pirú (el cacique), los guerreros Tacuabé y Senaque, el chaman, o médico sacerdote y Cuayanusa, esposa de Tacuabé. Estos cuatro indios fueron entregados a un francés llamado Francisco Curel, que los llevó a París, con el pretexto de estudiarlos antropológicamente, aunque fuera de su medio.

Evidentemente se aburrió, por lo que decidió venderlos a un circo que los exhibía enjaulados, como bestias exóticas.

NO FUERON LOS ULTIMOS…

Un recuento posterior dio como resultado que cuarenta fallecieron en contiendas pero, un grupo importante escapó a los montes. El general Fructuoso Rivera envió una partida a mando de su hermano, el coronel Barnabé Rivera, para atacarlos en los bosques de Yacaré-Cururú, en los montes del Cuareim, nombre que significa (cocodrilo-sapo). Los indios, jinetes de briosos caballos, esta vez los estaban esperando (no sucedió como la primera vez en que fueron atacados), y aplicaron la maniobra aborigen de correr haciéndose perseguir hasta cansar al enemigo, jinetes en caballos mansos menos acostumbrados a la vida salvaje. Cuando lo creyeron oportuno se volvieron y se transformaron en perseguidores. Mataron a varios soldados, a otros los dispersaron y apresaron al jefe, Bernabé Rivera dándole muerte con sus lanzas.

EL EXODO

Unos doscientos de los charrúas que sobrevivieron, se dispersaron y la mayoría de ellos cruzó el límite yendo hasta el Mato Grosso, en el Brasil. Otros quedaron en las zonas feraces, de bosques casi impenetrables de Tacuarembó, Uruguay, escondidos como animales salvajes.

Fuentes: Historias y Costumbres “Revista 3”

“El Pueblo Jaguar” 1998

Editado por Banda Oriental - publicado ese mismo año

 


 

 

Nuestro homenaje a todos los pueblos indígenas de América

9 de Agosto se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que tiene como fin fortalecer la cooperación internacional para la solución de los problemas que enfrentan los pueblos indígenas en los ámbitos de derechos humanos, medio ambiente, desarrollo, educación y salud.

 

 



 

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