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Home Salud Decídete Gracias Querido Viejo
Lunes, 20 Junio 2016 17:12

Gracias Querido Viejo

 
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Caminando río arriba, vos y tus chicos, en busca de aventuras, pajaritos y grillos. Arriba en las montañas eras nuestro guía, nuestro protector y el que más reía. Creabas senderos donde no los había. Nos mostrabas las maravillas que el día ofrecía. Cuando cruzar el río había, tu ubicabas las piedras que nos ayudarían y con tu gran fortaleza nos levantabas como si nada y saltabas de piedra en piedra hasta la otra orilla, todos a salvo llegaban. Juntos nos sentábamos a la margen del río, mirando los peses que tu con tus silbidos y manos en alto “llamabas” y como por arte de magia, ahí estaban.

¡Qué aventura era el escuchar tus historias! al lado de un gran fogón, ya cayendo el sol. Al día siguiente todo comenzaba nuevamente: Nos ponías un sombrero a cada uno y nos dabas unos cuantos consejos de montaña, antes de emprender la gran escalada. Todos tus nenes de las manitos íbamos siguiéndote entre los montes, para llegar nuevamente al mágico río y sus olores, sus colores…al río que hoy sigue estando cristalino, al igual que estos recuerdos de mi niñez a tu lado, viejo mío.

Nos enseñabas como preparar una fogata, como levantar una carpa y cuando callar para escuchar la serenata, de los bosques que hablan. Inventabas canciones sobre la marcha y tus nenes caminábamos siguiendo el ritmo de tu silbido, por los senderos… buscando el río. Nos mostrabas cuan inteligente es la madre naturaleza y cuan frágil puede ser, si nos olvidamos de apagar el fuego de la fogata, antes de seguir el camino. Nos decías que todo montañista debe saber empacar liviano, llevar solo lo necesario. “La mochila es un accesorio, lo importante no esta en ella, lo importante lo llevamos dentro nuestro” Decías.

Una tarde regresando de expedición, nos envolvió una gran tormenta y vos, con suma tranquilidad y una sonrisa alentadora nos decías: “No se preocupen chicos que este temporal pronto pasará. Disfrutemos de la lluvia y del viento. Tiremos lo que esta demás en nuestro cargamento” Nos diste una varilla de palos secos a cada uno de tus hijos y nos enseñaste que “siempre es bueno tener un buen soporte, por si perdemos el equilibrio” decías… “tenemos que ver a donde pisamos, pero nunca olvidar hacia donde vamos” y como patitos siguiendo a su papá pato, te seguimos sin temor alguno, chapoteando de charco en charco en el medio del temporal. Jugando aprendíamos sobre la vida y sus ratos buenos y no tan buenos.

En una de aquellas inolvidables excursiones, en una calurosa tarde de verano, nos enseñaste a hacer un embalse en un pequeño riachuelo. Apilando piedra sobre piedra logramos hacer un dique en miniatura… y nos decías: “cuanto más piedras están juntas, más caudal se acumula, es igual cuando la gente se junta. Al igual que las piedras que acumulamos en el arroyo, que juntas pueden lograr mucho, es mas fácil cruzar el río cuando nos damos apoyo”. En las noches claras de luna llena, nos preguntabas ¿Cuantas estrellas pueden contar esta noche? Y pasábamos mucho tiempo jugando a quien contaba más estrellas; todos tirados en el piso, punteando con nuestros deditos a cada estrella en esas noches…allá en las sierras.

Han pasado muchos años desde entonces, mas aquellos recuerdos me alientan día a día. Me inspiran a guiar a otros, como vos lo hiciste con nosotros. Amado padre, quiero que sepas que tus enseñanzas, simples y profundas, crearon un embalse en mi alma. Ellas seguirán vivas en otros niños… en otros ojos hambrientos de aventura; como lo fueron los míos en aquella niñez tan mágica y pura. Gracias querido viejo.

Feliz Día del Padre a todo aquel que enseña a contar las estrellas.

Monica Elena
www.monicaelena.com

 

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