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Home Salud Decídete Recuerda, querida amiga…
Jueves, 23 Marzo 2017 20:18

Recuerda, querida amiga…

 
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Cuando el pimpollo florece desplegando todo su esplendor, lo hace sin apuro, sin incertidumbre; solo continua su proceso evolutivo. La naturaleza toda, siempre en constante cambio, va de estación a estación. La danza de la vida en este planeta y en el Universo es armoniosa y constante. Recuerda eso mi querida, cada vez que te sientas ahogada en un mar de lágrimas, cada vez que el temor te abrase y sientas que no hay una salida hacia la luz. Las plantas y árboles necesitan y buscan constantemente su diaria provisión solar, sin ella no podrían subsistir. Nosotras como mujeres también necesitamos de esa luz y de nuestra propia luz. Como somos por naturaleza muy sensitivas y emocionales, a menudo corremos el riesgo de que esas emociones estén enfocadas hacia algo negativo y entonces bloqueamos esa luz, que nos da un gran bienestar en todo ámbito de nuestras vidas.

Querida mía, cuando estamos en constante vigilia de lo que pasó o lo que pasará, estamos enfermando nuestro cuerpo, estamos privándolo de la luz de la alegría de vivir que tanto necesita para desarrollarse. Las plantas de tu jardín, los árboles, los animales, los insectos al igual que todo en este planeta sigue la velocidad de este Universo. Nosotros al preocuparnos estamos parando esa velocidad y no nos hace bien. Cuando enfermamos nuestro cuerpo por acumular en él todo dolor que el mundo nos muestra, todo miedo fruto de un pasado lejano, todo apurón sin sentido, le hemos cerrado las ventanas a nuestros pimpollos emocionales positivos y por lo tanto estos no pueden florecer.

Cuando nos hieren con palabras o hechos, para nosotras injustos, debemos lo antes posible ponernos mentalmente en el lugar de nuestro agresor y tratar de comprender su forma de experimentar la vida. Comprender su pasado, entender que el nuestro fue diferente. Verlo como a un pequeño niño que solo hace lo mejor que puede de acuerdo a sus limitaciones. Siempre recordando que todos estamos en diferentes niveles evolutivos. De esta forma nos será mucho más fácil perdonar. Entonces sí, podremos seguir adelante disfrutando de sentimientos más tranquilos, más translúcidos, más luz. El perdón a los demás y a nosotros mismos es el requisito numero uno para poder ver nuestra luz, nuestra paz interna, nuestro cielo en la tierra. Cuando el perdón se hace presente en nuestro ser, respiramos más pausado, permitiendo así que todo nuestro cuerpo se regenere, crezca acompasadamente como lo hacen las plantas. Son nuestros pensamientos cotidianos negativos los que evitan que cada órgano en nuestro cuerpo se alimente espontánea y perfectamente. Evitan que las células absorban la cantidad adecuada de energía para así llevar nutrientes a todo nuestro ser.

Mi querida, debemos de ser conscientes de lo que sentimos en nuestro interior a cada momento. ¿En qué entretenemos nuestra mente? ¿A qué le prestamos atención durante nuestro día? ¿Cuanto “sol” de sentimientos positivos y optimistas le estamos dando a nuestro corazón? Al igual que una computadora con decenas de ventanas abiertas tiende a mal funcionar y a veces hasta paralizarse, lo mismo sucede con nuestra mente, cuerpo y espíritu. Debemos elegir cuidadosamente cuales ventanas (pensamientos/sentimientos) mantenemos activas durante todo nuestro día. ¿Cuantas ventanas tenemos abiertas en nuestra área de la atención? ¿Cuales son sus temáticas? ¿Cuantas ventanas nos inspiran fe en nuestros objetivos altruistas? ¿Cuantas nos desaniman a lograrlos? ¿Cuantas están abiertas a información totalmente irrelevante para nuestro crecimiento como seres de luz? Y ¿Cuantas nos sepultan en el rencor, la venganza y la apatía? ¿Cuantas están abiertas a personas tóxicas? Y ¿Cuantas a las que ríen y aman la vida? ¿Cuantas nos llenan de temor? ¿Cuantas nos brindan bienestar y pasión por la vida?

Al cerrar conscientemente las ventanas que no nos hacen sentir bien, tendremos más tiempo para dar más energía a aquellas que nos deleitan, por que contribuyen en alguna manera a nuestra definición de una vida plena, a nuestros grandes sueños o nuestra paz. Enfocándonos en los temas que contribuyen a nuestro verdadero ser ilimitado, estamos dejando entrar un caudal de energía a todo nuestro ser, alimentándolo plenamente y sin intentarlo compartimos esa plenitud con los demás; al igual que las flores comparten sin querer su exquisito aroma.

Solo tenemos este día, este preciso momento, en él están abiertas todas esas ventanas innecesarias como la preocupación por un futuro que aun no llegó o las tristezas de un pasado que ya se fue, las podemos cerrar al no prestarles atención. Por suerte también están abiertas las ventanas que dejan entrar un poquito de sol: cuando saboreamos un rico desayuno, cuando escuchamos los pájaros que cantan afuera en el patio, cuando agradecemos los rayos de sol que acaba de asomarse detrás de una nube blanca.

Amiga, sigue la constante de este mundo, al igual que las plantas en tu jardín. Una planta de rosa no se pone a quejarse porque no le gusta la planta vecina o por que el jardinero la podó en el otoño, solo se dedica a ser una planta de rosa y sigue su evolución. Simplemente es. Busca y deja entrar la luz abrazando el cambio de cada estación en tu vida y fluye como lo hace el viento. Ten fe y confía, por que cuando lo haces el Universo esta de tu lado y te mima (como siempre lo ha hecho, recuerdas?) libérate, cierra y termina con lo que ya no es parte de tu evolución como ser de luz. Respira acompasadamente y elige tu mundo con conciencia de luz.

Con mucho amor, tu amiga de siempre, la que hace un tiempo se transformó en la rosa de tu jardín.

Feliz Día de la Mujer
Mónica Elena
www.monicaelena.com

 

 

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