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Martes, 22 Noviembre 2011 22:05

La Opción

 
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Día de lluvia en Amsterdan Día de lluvia en Amsterdan

Decídete – Noviembre 2011

Se acerca el día de acción de gracias y como de costumbre, comienzo a rever el cuaderno que enlista todas las cosas por las que estoy agradecida en mi vida. El dar gracias, me llena de felicidad el alma; me regenera, me inunda de pasión y esperanzas. Tantas cosas han pasado este año en mi vida por las cuales estaré por siempre agradecida.

Cuando doy gracias, elevo mi ser más arriba de las nubes. Me siento volar por encima de mis problemas terrenales. Siento el aire entrar en mis pulmones e iluminar todo mi ser, me siento brillar.  Volando allí en lo alto, mi sonrisa es fácilmente ampliada y compartida con todos los que interactúo.

Mis experiencias son el reflejo de la intensidad de mi pasión por la vida. Durante este año hubo mucho contraste en ella; eventos fabulosos y memorables y también otros que me hicieron sentir triste y deprimida. Por ellos también doy gracias, por que pude vislumbrar cuál era el camino más adecuado, el que mi corazón me decía que yo prefería seguir. Los inconvenientes en mi vida, son solo mensajes que pretenden abrir mi conciencia y clarificar mi accionar. Aprendo entonces, que todo retraso en mis planes, tienen siempre una buena razón para estar, en ese preciso momento, estorbando mi camino. Luego cuando se van y todo sigue su curso normal, me doy cuenta que estaban atrasando los eventos… por que yo no estaba lista, o porque algo mejor estaba llegando. Y sigo dando gracias. Doy gracias por que mi ser fue paciente y esperó, se informó, se comunicó; se elevó hasta igualar en armonía lo bueno, que estaba esperando listo para ser disfrutado.

Busco en mi biblioteca, el cuaderno donde suelo escribir las cosas por las que estoy agradecida al finalizar el día. Ya está casi lleno -me digo con preocupación- buscaré otro, para comenzar el próximo año agradeciendo a todo dar. Comienzo a leer páginas al azar y recuerdos intensos llegan a mi ser. He tenido un hermoso año, a pesar de los altibajos – me digo esbozando una calma sonrisa -  ¡Qué bien me hace recordar todos estos pequeños y grandes aconteceres, que me brindaron felicidad en su momento! Estoy reproduciendo en mi imaginación una de las tantas películas de mi vida, la cual me hace sentir bien, me llena de pasión y de expectativas por recibir aún más bendiciones.

Mi lista sigue creciendo. Agradezco por cada uno de mis seres queridos y porque me siento amada profundamente. Por todas mis plegarias que fueron respondidas y por las que no. Por que cada día encuentro más sonrisas en las personas con las que estoy en contacto a diario. Por el aroma de mi cocina cuando algo delicioso se está gestando y por los días en los que no tengo que cocinar. Por los llantos alocados y las risas desenfrenadas. Agradezco por los innumerables atardeceres multicolores y por las playas que me hablan de armonía y paz. Por los colores y aromas de esta tarde otoñal.  Por todas las mariposas que vi esta primavera. Por que los que se fueron de este mundo ya no están sufriendo en este plano terrenal y pronto nos volveremos a encontrar. Por las canciones que me transportan a un mundo de ensueños. Por el taxi que paró en un día de lluvia. Por la Internet que me permite estar en contacto con mis amigos al otro lado del hemisferio. Por poder escuchar una voz que me dice: te amo. Por mi almohada que me incita a soñar con nuevos mundos. Agradezco por los viejos álbumes de fotos y sus recuerdos secretos. Por la tarde en que por primera vez dije: Te quiero. Por la cena con toda la familia, no hace mucho, donde todos compartimos nuestras experiencias y planes, sin criticar o robar la sonrisa a nadie.

Mientras más practico el elegir mis pensamientos y el encontrar por qué estar agradecida, más fácilmente descarto los recuerdos tristes, los miedos infundados, los “no” que mi raciocinio intenta imponer a mis grandes sueños.
Cuando era joven, escuchaba muy a menudo esos “no” taladrándome la mente. No puedes hacer eso, no te mereces lo otro. No es posible. No lo intentes. No tienes cómo ni con qué. No, no, no. ¡Cuanto agradezco hoy por haber despertado! por haber entendido que cada rezongo que escucho en mi mente, es fácilmente destruido con sólo empezar a agradecer por todo lo que sí puedo hacer, lo que sí tengo y me merezco, lo que sí se cómo y con qué. Entonces los “no” comienzan a transformarse en increíbles coincidencias de eventos, que los transforman en “tal vez” y en cuanto comienzo a saborear esos “tal vez”, mi vida cambia, mi pasión por ella se acrecienta, mi visión de lo posible se aclara. Mi expectativa incrementa los niveles de endorfina en todo mi ser y me siento feliz, y esta felicidad transmuta los “tal vez” en infinitas posibilidades.  

Cada día tengo la opción de pensar en las cosas buenas o malas que me están pasando, que pasaron o pasarán. Agradezco por darme cuenta, que siempre puedo elegir en cuales mantener mi atención. Me estoy convirtiendo en una fanática de sentirme súper bien y esto trae aún más experiencias inolvidables, plenas, completamente regocijantes.

Las simples cosas de la vida y la vida en si, son el mejor regalo que recibimos diariamente. Hoy es tiempo para dar gracias por todas ellas, me digo con una sonrisa y continúo saboreando mi vida.

Alegrías y sabiduría para ti,

Mónica Elena
http://www.monicaelena.com
Copyright © 2011 by Mónica Elena
Leído 2311 veces Modificado por última vez en Miércoles, 29 Agosto 2012 19:54
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