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AGOSTO 2008
AMBIENTE:
EL COSTO CLIMATICO DE
UN VASO DE LECHE
Por Raúl Pierri /Terramérica
MONTEVIDEO, (IPS)

Un
simple vaso de leche al desayuno puede representar un gran
costo ambiental para el planeta. Por eso, productores y
científicos buscan reducir el impacto de la agropecuaria,
responsable de entre 12 y 14 por ciento de las emisiones
mundiales de gases que recalientan la atmósfera.
Ya hay investigaciones para medir el
costo climático de ese vaso de leche, o de la lechería
general de un país, desde la cría de la vaca hasta la mesa.
Las emisiones del sector agropecuario
crecieron casi 17 por ciento entre 1990 y 2005 en todo el
mundo, y el mayor aumento fue en el Sur en desarrollo (32
por ciento). La fermentación
intestinal del ganado rumiante libera a la atmósfera metano
y óxido nitroso, dos potentes gases de efecto invernadero,
también generados por el estiércol y la orina de los
animales, la quema de biomasa vegetal, el cultivo de arroz y
procesos biológicos y químicos en los suelos agrícolas.
Ambos aportan 70 por ciento de la
contaminación climática procedente de la agricultura. El
metano y el óxido nitroso poseen, respectivamente, 21 y 300
veces más efecto invernadero que el dióxido de carbono,
principal gas vinculado al cambio climático, liberado sobre
todo por el transporte, la industria y la producción de
energía. Mientras los países
buscan formas de producir más alimentos y superar la actual
carestía, especialistas de la red Learn (siglas en inglés de
Red de Investigación para la Disminución de las Emisiones
Ganaderas) estudian cómo abatir las emisiones del sector sin
amenazar su productividad.
De
eso hablaron los funcionarios e investigadores reunidos en
Uruguay entre el 21 y el 24 de este mes, en el taller
internacional Emisiones Agrícolas de Gases con Efecto
Invernadero, organizado por Learn. Tierramérica fue el único
medio presente en el segmento técnico de ese encuentro.
En Uruguay, la agropecuaria genera 91
por ciento de las emisiones nacionales de metano. Y en
Argentina es responsable de 44 por ciento de la producción
de gases invernadero. Como se
trata de un sector muy sensible para países agropecuarios
como Uruguay, la reducción de gases debe garantizar que el
pastoreo tenga un “carácter natural”, dijo a Tierramérica el
coordinador de la Unidad de Cambio Climático de Uruguay,
Luis Santos. Una opción es modificar la dieta de los
animales reemplazando pasturas en favor de variedades menos
ricas en metano, sostuvo. Los
sistemas pastoriles ocupan entre 26 y 40 por ciento del
total de tierras productivas del planeta. Y la ganadería
emite 37 por ciento del metano y 65 por ciento del óxido
nitroso generados por actividades humanas. La gran mayoría
de estos gases provienen de los sistemas de pastoreo de
América Latina y Asia. “La
concentración atmosférica de óxido nitroso continúa
elevándose en 0,26 por ciento anual. En el plano global, el
presupuesto de óxido nitroso está dominado por las fuentes
agrícolas. Es preciso lograr una reducción urgente de estas
emisiones”, sostuvo el científico neozelandés Tim Clough.
“Las fuentes predominantes de óxido
nitroso en las pasturas incluyen las excretas de los
animales que pacen y los fertilizantes nitrogenados. El
óxido nitroso se produce en el suelo a través de procesos
microbianos como la nitrificación” o conversión de amonio a
nitrato, agregó Clough, del Grupo de Ciencias Físicas y de
los Suelos de la Universidad de Lincoln, Nueva Zelanda.
Clough sugirió, como ya se aplica en su
país, utilizar inhibidores de la nitrificación, sustancias
químicas añadidas a fertilizantes nitrogenados (minerales u
orgánicos) o aplicadas directamente en el suelo, que inhiben
a las bacterias, causantes parciales de ese proceso
microbiano, y lo vuelven más lento.
Learn fue fundada el año pasado en
Nueva Zelanda y la integran representantes de la política,
la ciencia y la industria de unos 40 países, incluyendo a
los grandes productores agropecuarios, como Estados Unidos,
Brasil, Australia, India, China y Argentina.
Su propósito es definir métodos de
medición, verificación, comunicación y mitigación de los
gases invernadero del sector pastoril.
“El primer objetivo es, en el marco de
la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático, determinar los factores de emisión para poder
realizar un inventario de los gases invernadero liberados
por el sector”, explicó Santos.
“Los países del Sur, según la Convención, deben tomar
medidas pero no están obligados, como los industrializados,
a reducir sus emisiones. Por eso en esta reunión queremos
saber cuánto emiten y cómo van a mitigar las emisiones los
países que sí están obligados, como Nueva Zelanda”, que
tiene una dependencia económica del sector ganadero similar
a la de Uruguay, indicó. En este
rumbo, una investigación neozelandesa presentada en el
taller mostró los procedimientos para seguir la huella de
los gases invernadero del sector agropecuario. Desde la
producción de leche, por ejemplo, que incluye las emisiones
propias de la vaca, hasta su industrialización y transporte,
que tienen sus propios aportes de dióxido de carbono.
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Este artículo fue publicado originalmente el 26 de julio por
la red latinoamericana de diarios de Tierramérica. |
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