|
EE.UU.
Un año de Obama en la Casa Blanca
El lema "si podemos" que se transformara en el poderoso
motor de la campaña electoral en la que venciera a su gran oponente
la hoy Secretaria de Estado Hillary Clinton, parece estar
empantanado.
Un discurso que entusiasmo no sólo en la ciudadanía
estadounidense sino en la opinión pública mundial que
albergó la esperanza de grandes cambios si ganaba las
elecciones Barack Obama.
En la columna del debe con el pueblo estadounidense Obama
aún no ha podido superar la enorme crisis económica por la
que atraviesa Estados Unidos y como consecuencia directa un
desempleo que subió el diez por ciento.
Quizás ahí encontremos sin lugar a dudas la raíz de este
desgaste anticipado en que se encuentra sumido el primer
presidente de raza negra en la historia estadounidense.
En
el área de política exterior el discurso está un poco "difuso".
América Latina en su conjunto sigue esperando más claridad
en las relaciones de parte de Estados Unidos. Aunque parece
ser que para ese país salvo excepciones como México, Brasil,
Colombia y Chile, el resto de las naciones parecen no ser
prioridad en su política exterior.
La rápida respuesta estadounidense a la crisis humanitaria
que vive hace algunos días la República de Haití, la
considero positiva, aunque en el plano internacional se han
levantado voces en su contra.
Por otra parte Barack Obama heredó dos guerras de su
antecesor George W. Bush, considerado uno de los peores
presidentes de la historia estadounidense. Me estoy
refiriendo a Irak y Afganistán.
Obama durante su campaña electoral, desarrolló un discurso
de tono pacifista, pero la situación de deterioro día a día
en territorio afgano lo llevó a tomar otras medidas,
específicamente el envío de 30.000 efectivos de refuerzo al
país asiático para seguir combatiendo a los terroristas del
talibán.
Mientras que en Irak, Obama ha anunciado el retorno de
tropas a partir de agosto de este año y su totalidad para
finales del 2011, algo que parece bastante difícil viendo como
se ha agravado paulatinamente la situación en su territorio.
Por otra parte en la lucha contra el terrorismo, surge un
nuevo problema, se llama Yemen, luego del atentado fallido
contra una aeronave estadounidense procedente de Europa, el
terrorista de origen nigeriano declaró haber sido entrenado
en bases de ese país.
También entre los temas claves sin resolver en la agenda
internacional se encuentran Corea del Norte e Irán con su
amenaza de programas nucleares y Pakistán, país integrante
del club atómico que padece graves problemas de seguridad
causados por el terrorismo islámico y señalado su territorio
como base de campamentos de los talibanes afganos de
Al-Qaeda, debido a la vecindad con Afganistán.
Sin lugar a dudas el gran éxito del presidente Barack Obama
en el terreno internacional es la negociación del Tratado de
Reducción de Armas Nucleares con Rusia, que se espera
concluir en diciembre. Esa fue una de las promesas de
campaña de Obama, un mundo sin armas nucleares.
Este primer año de su mandato, el presidente estadounidense
fue distinguido con el Premio Nobel de la Paz, muy discutido
en algunos frentes, pero Obama se transformó en el gran
depositario de las esperanzas globales para lograr tan
ansiado sueño de la humanidad.
Si bien, el primer año del gobierno de Obama ha trascurrido
entre luces y sombras en política exterior e interior, otro
frente queda abierto y me refiero nuevamente al Medio
Oriente, donde la reapertura de las negociaciones por la paz
se ve muy distante de reanudarse entre el Estado de Israel y
los palestinos.
Otro pendiente es la reforma migratoria que se había
comprometido a sacar adelante, lo cual también seguramente
ha tenido como consecuencia directa la pérdida de
credibilidad entre los migrantes de origen hispano,
fundamentalmente.
|
|