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HAITI
HAITI EN EL CENTRO DEL DEBATE
SOBRE LA AYUDA
Una
posición argumenta que una organización internacional
debería tomar temporalmente el mando en Haití, para gobernar
y supervisar su reconstrucción. En el otro extremo, los
minimalistas creen fervientemente que los años de fallidos
proyectos de ayuda impuestos desde fuera subrayan que esta
vez los haitianos necesitan desarrollar e implementar sus
propios planes. Y en medio están
quienes argumentan a favor de un organismo conjunto haitiano
e internacional para administrar una especie de plan
Marshall. No obstante, tal es la
escala de las exigencias cotidianas hoy, que hasta los
esfuerzos de reconstrucción a mediano plazo parecen
distantes. Jeffrey Sachs, un economista de la Universidad de
Columbia, propuso que la gran cantidad de ayuda incluya al
menos un barco lleno de fertilizante para echar a andar la
temporada de siembra en marzo. El país
necesita desesperadamente cultivar más alimentos y alentar a
cultivar a quienes huyen de la capital devastada.
Sin embargo, no hubo interesados
inmediatos en la flotilla de ayuda oficial, así que Sachs se
quedó cabildeando con las embarcaciones privadas.
En efecto, el esfuerzo internacional de
ayuda no está cumpliendo con los primeros objetivos
declarados por Ban Ki-moon, el secretario general de
Naciones Unidas. Ban dijo
repetidamente que para finales de la semana pasada, el
Programa Mundial de Alimentos y organismos relaciones
habrían entregado alimentos a un millón de haitianos; sólo
la mitad de los dos millones que según dijo necesitaban
ayuda. "Ha sido más lento de lo que nadie esperaba o suponía",
comentó John Holmes, el coordinador de ayuda humanitaria de
la ONU. Ban también promovió un
programa de dinero por trabajo para ayudar en la
estabilización, con empleos de limpieza de escombros entre
cuatro y cinco dólares el día. La solicitud urgente de la
Organización de 575 millones de dólares para Haití incluye
41 millones de dólares para ese programa, pero el pasado 29
de enero, el programa de empleo sólo tenía donativos por 4.3
millones de dólares y había empleado a más de 12,000
haitianos de los 200,000 contemplados, indicó el Programa de
Desarrollo de Naciones Unidas.
Se supone que la ONU debería destacar como encargada durante
desastres internacionales, pero la reconstrucción de Haití
podría poner a prueba sus límites.
Ban había designado a Bill Clinton como
enviado especial a Haití meses antes del terremoto, y el ex
presidente estadounidense logró atraer inversionistas
extranjeras con su mantra "pasé mi luna de miel en Haití y
ustedes también deberían hacerlo". El país había proyectado
su primer crecimiento económico en mucho tiempo en 4% para
este año. Sin embargo, aún había
obstáculos, no menor la carencia de cosas básicas, como
suministro confiable de electricidad y agua. Se recaudaron
402 millones de dólares en promesas en una conferencia de
donantes en abril pasado, pero sólo se hicieron pagos por 61
millones de dólares, según Naciones Unidas.
Se espera que Ban anuncie cualquier día
que Clinton tendrá un papel mayor en la coordinación de los
esfuerzos de la Organización para resucitar a Haití. Es más,
la notoriedad del ex Presidente ha alimentado sugerencias de
que se convertiría en el zar de la reconstrucción haitiana.
Aun antes del terremoto, Clinton había
estado desviando críticas de que se estaba convirtiendo en
un procónsul colonial, y en rueda de prensa recientemente
enfatizó el papel para los haitianos al decir: "Al final, es
su país y su futuro". También
comparó el potencial de cambio en Haití con el de Lower
Ninth Ward en Nueva Orleáns, donde la destrucción causada
por el huracán Katrina se convirtió en un catalizador para
mejorar la construcción de casas ambientalmente fuertes.
Sin embargo, los 400 millones de
dólares que EU ya gastó, y se espera significativamente más,
ha generado llamados a un mayor papel supervisor externo.
"¿Es demasiado absurdo sugerir que se
hable sobre al menos algún tipo de sindicatura temporal?",
preguntó el senador demócrata por Connecticut Christopher J.
Dodd durante las audiencias del 28 de enero del Comité de
Relaciones Exteriores del Senado, y señaló que Haití corre
el riesgo de retornar a su viejo patrón de unas cuantas
familias codiciosas que manejan al país.
El senador republicano por Tennessee
Bob Corker apoyó esa idea y agregó: "Creo que va a ser
necesario algo mucho más draconiano que sólo estemos
trabajando tras bambalinas para impulsar reformas y ese tipo
de cosas".
Los tres
testigos en la audiencia objetaron señalando que EU tiene
antecedentes ambiguos en esfuerzos de reconstrucción, como
la de las plantas eléctricas en Irak. Uno de ellos, el
doctor Paul Farmer, enviado adjunto de la ONU y fundador de
Socios en la Salud, que ha estado trabajando en Haití
durante más de 20 años, dijo que la larga historia de
Washington en el derrocamiento o bloqueo de Gobiernos
haitianos ayudó a crear al actual disfuncional.
Un funcionario de Naciones Unidas más
franco ridiculizó la idea de un "plan mundial al estilo
Batman" para abatirse sobre Haití y rescatar su futuro,
particularmente porque es probable que el mundo pierda
interés en un proyecto que bien podría llevarse una década.
Algunos sugieren que el modelo de
reconstrucción podría ser Aceh, Indonesia, donde tras el
tsunami de 2004, un fondo de múltiples donadores desembolsó
unos 700 millones de dólares, en su mayor parte para
proyectos locales, con representantes de Indonesia, el Banco
Mundial y la Unión Europea, el mayor donador, con un voto de
supervisión cada uno. El
problema con el modelo para Haití, notó David Harland, un
funcionario senior para América Latina de la ONU, es que el
fondo Aceh fue una pieza menor para un Gobierno indonesio
acaudalado. En el empobrecido Haití, un acaudalado organismo
de desarrollo bien podría suplantar al Gobierno que apenas
se está poniendo en pie económicamente.
"Es raro, complicado, pero tenían una
fórmula que los hacía avanzar", dijo Harland. "Si la
remplazas con una deslumbrante maquinaria de reloj suizo, no
creo que suceda". Indicó que aunque se tambalean por el
terremoto, los haitianos ya habían logrado restablecer la
red de telefonía celular, que siguieran llegando las remesas
de los familiares en el extranjero, y llevar productos
perecederos del campo a la capital, todo lo que ayuda a que
el país funcione por cuenta propia.
Con proyectos de ayuda planeados se
había anticipado que los trabajos fabriles cosiendo ropa
aumentarían a 150,000 de 24,000, debido a un acuerdo por el
que se les da acceso al mercado estadounidense por 10 años
sin pago de aranceles. Expertos creen que se debería hacer
avanzar esos planes, junto con nuevos para la construcción
que daría trabajo a decenas de miles de personas. Muchos
dijeron que la creación de empleos es mucho más importante
que la ayuda directa, ya que ésta podría fomentar
dependencia. El debate sobre si
la ayuda estimula al desarrollo ha sido enconado por años, y
William Easterly de la Universidad de Nueva York está entre
quienes argumentan a favor de un enfoque minimalista para la
reconstrucción con dinero desembolsado por los Gobiernos
locales sin recursos. "Creo que
toda la idea de que el terremoto sea una oportunidad para
que extranjeros tengan intervenciones más agresivas es
realmente problemática y objetable", explicó en una
entrevista, y argumentó por modestos planes nacionales. "Ya
hemos tratado básicamente todo lo que hay en Haití en cuanto
a planes grandiosos, y no han funcionado".
Los propios haitianos tienen emociones
entremezcladas. Tambaleantes por la destrucción, quieren la
ayuda externa pero siguen cautelosos por su pasado.
Sin embargo, el problema central que
les preocupa es cómo su propio Gobierno, que no ha podido
para nada proporcionar servicios por décadas, pueda lograr
la capacidad, el conocimiento, la voluntad y la credibilidad
necesarios para semejante tarea tan compleja, expresó John
Miller Beauvoir, un haitiano de 28 años.
Beauvoir fundó una organización para
que jóvenes como él participaran más en asuntos cívicos.
Piensa que las organizaciones no gubernamentales de Haití y
los haitianos exitosos que viven fuera deberían tener voz
jurídica para la asignación del dinero. "Si no tienes un
organismo general creíble no va a suceder", explicó. "La
politiquería terminará controlando los recursos en los
hechos. Creo que deberíamos enterrar al status quo bajo los
escombros".
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