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LEGALES
JULIO 2010
FALLO SOBRE
INMIGRACION EN UN ESTADO: ADVERTENCIA PARA OTROS
Por JULIA PRESTON

(TNYTS)
Una juez
federal en Arizona reivindicó ampliamente el pasado 28 de este
mes la acción de la administración Obama, en la se jugaba
mucho, enfocada a desafiar la severa ley de inmigración de
dicho estado y afirmar la autoridad primaria del gobierno
federal sobre legisladores estatales en cuestiones de
inmigración. El fallo emitido por la Juez Susan R. Bolton, en
una demanda en contra de Arizona entablada el 6 de julio por
el Departamento de Justicia, obstruyó cláusulas centrales de
la ley, impidiendo que entren en vigor mientras ella termina
de oír el caso. Pero, al dar el vigoroso paso de mantener un
estatuto incluso antes de que fuera puesto en práctica, Bolton
dio un adelanto de sus opiniones sobre el caso, indicando que
el gobierno federal probablemente ganaría al final en los
puntos principales. La decisión del Procurador General, Eric
H. Holder Jr., de lanzar el peso del gobierno federal en
contra de Arizona con respecto a un tema que ha suscitado
pasiones entre residentes del estado, ha irritado a muchos
gobernadores estatales. Nueve estados entablaron documentos
que apoyaban a Arizona en el caso ante el tribunal. Sin
embargo, Bolton encontró que la ley estaba del lado del
Departamento de Justicia en su argumento relativo a que muchas
cláusulas del estatuto de Arizona interferirían con la ley y
la política federales.
La Gobernadora Jan Brewer dijo que la
entidad apelaría el fallo.
Si bien el
dictamen de Bolton no es definitivo, al parecer es probable
que detenga, cuando menos temporalmente, un movimiento en
expansión por parte de estados con miras a combatir la
inmigración ilegal, convirtiendo en un crimen estatal ser
inmigrante sin documentos legales, así como mediante la
imposición de nuevos requisitos sobre oficiales de policía
estatal y local para que hagan valer la ley de inmigración. "Esta
es una advertencia para cualquier otra jurisdicción" que esté
considerando una ley similar, destacó Thomas A. Saenz, el
presidente del Fondo México-Estadounidense de Defensa Legal y
Educación, que entabló una demanda aparte en contra de la ley
que también está ante Bolton. La ley de Arizona sobresalió de
entre cientos de estatutos adoptados por estados en años
recientes para desalentar a los inmigrantes indocumentados.
Este estatuto convierte en un delito estatal que los
inmigrantes no porten documentos que demuestren su estatus
legal, y requiere que oficiales de la policía estatal
determinen el estatus de inmigración de cualquier persona a la
que detengan por otra razón, si existe una "sospecha razonable"
de que la persona es un inmigrante indocumentado.
El solo hecho de estar presente sin el
estatus legal de inmigración es una violación federal bajo la
ley federal, mas no un crimen.
Los abogados
de Arizona arguyeron que se había redactado el estatuto a fin
de complementar leyes federales. Bolton rechazó ese argumento,
considerando que cuatro de sus principales cláusulas
interferían o entraban en conflicto directo con leyes
federales. La policía de Arizona, escribió ella, tendría que
interrogar a toda persona que detuvieran en torno al estatus
inmigratorio, generando una oleada de solicitudes a las
autoridades federales de inmigración para que hagan
confirmaciones. El número de peticiones "probablemente abrume
totalmente a las fuentes federales y termine redirigiendo a
dependencias federales lejos de prioridades que han
establecido", escribió la juez. Si bien opositores de la ley
de Arizona dijeron que terminaría dando origen a los perfiles
raciales, el Departamento de Justicia no ahondó en esos temas
en sus procedimientos. Sin embargo, Bolton los sacó a colación,
encontrando considerables riesgos para los inmigrantes con
estatus legal y quizá, para ciudadanos estadounidenses. Existe
una "considerable probabilidad de que agentes de policía
arresten erróneamente a extranjeros con residencia legal",
escribió, advirtiendo que los turistas extranjeros también
podían ser detenidos erróneamente. La ley, incrementaría "la
intrusión de la presencia policial en las vidas de nacionales
extranjeros con estatus legal (e incluso a ciudadanos de
Estados Unidos), quienes necesariamente quedarán enredados"
por ella. Bolton fue nombrada por el Presidente Bill Clinton
en el 2000. Hannah August, portavoz del Departamento de
Justicia, dijo: "Si bien entendemos la frustración de los
habitantes de Arizona hacia el inoperante sistema de
inmigración, una serie variopinta de políticas estatales y
locales alteraría seriamente la aplicación de leyes de
inmigración". Algunos detractores comentaron que Bolton había
decidido con demasiada rapidez. Peter Schuk, catedrático de
derecho de inmigración en la Universidad de Yale, dijo que
Bolton debería haber permitido que la ley entrara en vigor,
misma que estaba programada para hacerse el 29, antes de
emitir una orden que redujo el poder de una legislatura
estatal. "Ella se apresuró a emitir un juicio de una manera
que, sólo puedo asumir, refleja mucha presión del gobierno
federal para lograr que este caso se resuelva rápidamente",
dijo. Ahora, el fallo de Bolton ha cambiado la presión
política, devolviéndola al Presidente Barack Obama para que
demuestre que efectivamente puede hacer valer la frontera",
así como para seguir con una reorganización de las leyes de
inmigración, para que así los estados no busquen intervenir
como lo hizo Arizona.
Nota de
Redacción: Recordamos a nuestros lectores que este fallo solo
beneficia o perjudica a las personas que vivan en el estado en
cuestión, Arizona.
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