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Home Gente Entrevistas Louise Popkin amiga y cómplice de Mario Benedetti
Miércoles, 27 Noviembre 2013 16:32

Louise Popkin amiga y cómplice de Mario Benedetti

  Solveig Gurgitano
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“… cómplice es una de las palabras favoritas de Benedetti” (L. Popkin, en su nota introductoria a “Witness”)

Me bastó mirarle los ojos azules intensos y reconocer la forma directa con que encaró, desde un principio, nuestro encuentro y posterior conversación, para darme cuenta que tenía frente a mí una mujer con todas las letras.

Espontánea y sin vueltas, así es Louise Popkin, la estadounidense amiga íntima de Uruguay.

Precavida, no creo que nadie gane su confianza muy fácilmente, en cambio aquel domingo de octubre que cenamos juntas en New York, para el momento que ella aderezó su ensalada, ya me había ganado al menos su simpatía. Por lo menos, así me pareció.

Como suele suceder con los grandes momentos de la vida que inician y marcan un período muy importante de nuestra existencia, que Louise conociera Uruguay fue un accidente fortuito, casi como un tintineo del azar.

Con algo más de 30 años de edad, se encontraba estudiando en la Argentina cuando venció su período de estadía y una de las formas de prolongar su permanencia era saliendo y entrando nuevamente al país hermano.

Así fue que viajó a Uruguay y empezó de esta manera una relación afectiva y comprometida con nuestro país que dura hasta el presente.

Era el Uruguay de los inicios de la década del 70 al que había llegado, un país que ingresaba a un largo y temible invierno.

”Muy pronto entendí –empieza contándome Louise- que allí estaban pasando cosas espantosas, ¿cómo podía ser que fuera mi país, Estados Unidos, el que contribuyera a todo aquel horror?, ¿cómo podía ser que el Departamento de Estado usara el dinero con que nosotros pagábamos nuestros impuestos, para comprar picanas para torturar?”.

Habla alto y muy sonoro, le sugiero que no deje de comer por conversar, entonces me dice: “No hay posibilidad alguna que una ensalada se enfríe”.

Amiga de Zelmar Michelini y de toda su familia hasta el día de hoy, recorrió alguna cárcel, llevó cartas y mensajes, conoció a muchos presos políticos, familiares, abogados defensores y a algunos muy desagradables ‘mandamás’ de turno, de su país y del nuestro.

Fue intérprete de Wilson Ferreira Aldunate en el congreso de los EE.UU., cuando el político uruguayo acudió a denunciar violaciones a los derechos humanos que estaban aconteciendo en Uruguay.

“No era fácil hacerle la interpretación a Wilson, por el estilo que tenía su discurso o su oratoria, con frases extensísimas que dejaban el sujeto para el final”. “Por lo tanto», agrega Louise, «tal cual funciona el inglés, yo no podía decir una palabra hasta que él terminara de elaborarlas: me mataba”.

Entonces llegó el momento de empezar a hablar de Benedetti y de su antología bilingüe, “Witness: the selected poems of Mario Benedetti”, para la que ella tradujo 130 poemas del poeta uruguayo.

A él lo describió como “un hombre sencillo, solidario y muy bueno, con mucho sentido del humor”.

Por sus comentarios, concluí de inmediato que la profesora Popkin, cumplió con el compromiso o pacto informal que hiciera con él: rescatar sus poemas de las anteriores traducciones al inglés que él consideraba muy malas.

“Luisa, no te pelees con los traductores, publica algo mejor”, le dijo en alguna oportunidad un Mario calmo, enemigo de confrontaciones.

“Mario se consideraba ante todo un poeta y realmente tiene poemas hermosos”, agrega ella hablando de su poesía.

“La traducción es un arte que consiste, me explica, no en trasponer palabras, sino en trasladar contenidos por fronteras lingüísticas y culturales”.

“Cuando se traduce del español al inglés, la mayoría de los traductores usan las muchas palabras que existen derivadas del latín, porque es más fácil y se olvidan de las anglosajonas”. “Como las primeras suelen ser más formales, terminan con textos excesivamente retóricos”. “Se olvidan de seguir las raíces anglosajonas y se concentran en las latinas, y es ahí donde cometen muchos errores”.

Prosigue diciendo: “En los poemas de Mario hay muchas palabras que pertenecen a un entorno social y político determinado que hay que conocer a fondo, si simplemente recurres al diccionario y traduces de forma literal, vas a cambiar todo el sentido”.

En el transcurso de la entrevista, me sorprendió de Louise la facilidad con la que maneja las malas palabras en español.

Quizás intuyó mi asombro porque sin mencionarle nada al respecto, me relató la siguiente anécdota:

“Mario decía que yo tenía el mejor repertorio de malas palabras que él había escuchado en su vida, estaba sorprendido que yo hubiera logrado reunir tantas y que las usara de forma tan precisa”.

“Me decía: vos puteás como una porteña”.

Sobre el escritor uruguayo agregó lo siguiente: “La etapa más dura en la vida de Mario, sin duda, fue cuando se enfermó su mujer Luz”.

“Mario sufría mucho con eso y como yo tengo preparación con enfermos terminales gracias a mis años de trabajo como voluntaria en un «Hospice», le di la mano que pude en ese trance: esa experiencia compartida nos unió mucho”, concluyó.

Louise vive en Arlington, Massachusetts y enseña en Harvard Extensión: “Aunque ya creo que se acerca el momento de mi retiro”, comentó segura.

Visita seguido New York, donde vive su madre de 100 años de edad. También viaja con frecuencia a Uruguay, donde la aguardan siempre muchos amigos, y es integrante del Consejo Administrativo de la Fundación Michelini.

En setiembre de este año estuvo en Washington donde presentó su libro (Witness) en la Misión uruguaya ante la OEA.

El año pasado realizó una presentación del mismo libro en Uruguay, en la residencia de la embajadora de los Estados Unidos, donde la mayoría de los que concurrieron fueron uruguayos.

Me subraya al respecto: “Julissa Reynoso, la embajadora, dijo en esa oportunidad que había crecido entre los dominicanos del South Bronx, leyendo los poemas de Mario”.

Benedetti no es el único uruguayo al que ha traducido Louise, entre otros podemos nombrar a Mauricio Rosencof, Leo Masliah, Idea Vilariño, Amanda Berenguer y Teresa Porzcekanski.

Realmente, no hay que hacer mucho esfuerzo imaginativo, para ‘ver’ a la inquieta joven que sin duda fue Louise, con sus enormes ojos azules, recorriendo el Uruguay gris y húmedo de la década del oprobio.

Con la rebeldía propia de la juventud y su innata solidaridad por la raza humana, más allá de países y de fronteras, Louise fue una muchacha valiente y audaz.

Hablando de la experiencia que significó para mí realizar esta entrevista, una amiga me comentó espontáneamente: “Solveig, has sido privilegiada al conocer a Louise Popkin”.

Realmente, así fue.

*Por más información ir a: www.mariowitness.com

Leído 1651 veces Modificado por última vez en Miércoles, 27 Noviembre 2013 19:54
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