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AGOSTO
2010
BOCCA APUNTA A UN ARTE POPULAR
Abre temporada con la obra “Giselle”

El
argentino Julio Bocca, director artístico del SODRE de
Montevideo
El Ballet Nacional del SODRE presentó su temporada de
espectáculos con la obra “Giselle, una historia de amor,
engaño y muerte”. El maestro Julio Bocca explicó que se
exhibirá en el Auditorio Nacional Adela Reta, entre el 20 y 31
de agosto. Adelantó que la Compañía realizará una gira por los
departamentos de Rivera, Tacuarembó, Treinta y Tres, Lavalleja,
Artigas, Paysandú y Soriano, desde el 6 y hasta el 25 de
setiembre. El maestro Julio Bocca anunció que en algunas
ciudades del interior del país las obras se llevarán a cabo en
teatros, en tanto que en otros lugares las presentaciones se
llevarán a cabo en estadios de básquet, de acuerdo con las
posibilidades existentes. Expresó que muchas veces, los
teatros no cumplen con las expectativas de locación en cuanto
a extensión o altura adecuadas. El Maestro dijo que para la
gira se alquiló el escenario del Hotel Conrad que se armará en
todos los puntos de la gira que así lo requieran porque no
cuentan con la infraestructura adecuada. Explicó que este
escenario prevé los espacios destinados a luces y sonido.
Bocca señaló que quizá la estructura no se acerque a la de un
teatro, pero resaltó que la intención es llevar el ballet a
todos los puntos del país. Agregó que su idea es que todos los
uruguayos brinden su apoyo a la danza como una de las
demostraciones de la cultura. Dijo también que en el interior
se presentarán las obras “Raymonda”, “Nuestros Valses” y
“Doble Corchea” de Vicente Nebrada. Una de las bailarinas del
SODRE, desde hace nada menos que 25 años: Sofía Sajac, relató
su experiencia y celebró la posibilidad de poder contar con la
presencia de maestros y coreógrafos de renombre internacional
como Wilhelm Burmann y Yannis Pikieris. La artista expresó con
emoción, que se siente en la obligación de representar a todos
sus compañeros de danza que no tuvieron la posibilidad de
bailar en este remozado teatro. Bocca elogió la disciplina y
concentración con la que cuentan los bailarines que permanecen
desde las últimas etapas del cuerpo de baile del SODRE y
destacó que los nuevos integrantes del cuerpo de baile pueden
nutrirse y aprender de sus experiencias. Aclaró que su
intención es que el ballet recupere el nivel de antaño con las
posibilidades que merece y que todos y cada uno de los
integrantes del grupo, sea una parte sustancial de la Compañía.
Afirmó que el MERCOSUR también debe servir de bloque
integrador de la cultura de sus países miembros. La artista
Sara Nieto dijo que si bien el esquema de la obra “Giselle” se
mantiene, se realizó una adaptación a las características de
los diferentes bailarines que la llevan a escena. Agregó que
esta representación de Giselle estará dada por la personalidad
que le imponga el cuerpo de baile. Bocca recordó que en su
país natal, Argentina, logró que el ballet se transformara en
un arte popular porque lo llevó a todos los puntos del país.
Destacó la posibilidad de conectarse con la gente y no sólo
aguardar la llegada del público. Habló de un abanico de obras
que contenga no sólo representaciones de danza clásica sino
presentaciones de programas mixtos con obras variadas y
diferentes compositores musicales que permitan crear mayor
interacción con el público en general y con los jóvenes en
particular. Añadió que el objetivo es lograr educar en la
temática y expresó que se ofrecerán los espectáculos de la
Compañía a las diferentes escuelas del país. Afirmó que los
artistas deben mantener siempre la calidad del espectáculo y
el respeto por el auditorio en cualquier presentación. Señaló
que para las giras por el exterior, no se propone llevar un
estilo de Compañía sino una personalidad, de modo que cada
bailarín le aporte su impronta personal. Indicó que busca el
público de hoy, son personalidades sobre el escenario y que
precisamente eso es lo que le traslada a cada uno de sus
bailarines. María Noel Riccetto –integrante del American
Ballet Theatre- expresó que esta instancia marcará un cambio
en su carrera. Añadió que hace trece años que baila en el
exterior pero que siempre mantuvo la ilusión de retornar a su
país. Dijo que tiene la firme intención de ofrecerle al
público uruguayo todo lo aprendido en el exterior y valoró la
base que significaron sus inicios en el SODRE. Julio Bocca
agradeció el apoyo de auspiciantes tales como ANCAP, ANTEL,
Banco República y Buquebus, entre otros, cuya cooperación
resultó fundamental tanto en la compra de insumos para el
cuerpo de baile, como en el armado de la gira.
Giselle
Es un ballet en dos actos con música de Adolphe Adam,
coreografía de Jules Perrot y Jean Coralli y libreto de
Théophile Gautier y Jules-Henri Vernos, basado en la obra De
l’Allemagne (1835) de Heinrich Heine. La variación de Giselle
del primer acto no es original de Adam, fue incorporada
posteriormente y se cree que su autor fue Leon Minkus. Fue
estrenada en 1841 en la Opera de París, constituyéndose en
pieza pura y fundamental de la danza clásica, tanto por el
tratamiento de los ideales románticos como por el empleo de la
más refinada técnica teatral del S. XIX. Constituye una de las
más puras joyas del ballet romántico, siendo el de mayor
continuidad histórica: casi 170 años después de su debut, es
parte del repertorio de casi todas las bailarinas del S. XX,
entre las que se deben mencionar a Olga Spesívtseva, Anna
Pávlova, Tamara Karsavina, Marina Semyonova, Galina Ulánova,
Alicia Alonso, Alicia Markova, Ivette Chauviré, Margot Fonteyn,
entre otras. En los roles masculinos, se recuerda a Lucien
Petipa (creador del personaje de Albrechts), Vaslav Nijinsky,
Rudolf Nureyev, Mikhail Baryshnikov, Eric Bruhn, Fernando
Bujones y Julio Bocca, entre otros.
Primer Acto
En una aldea de la Renania medieval, el guarda de caza
Hilarion ama a Giselle y tiembla de celos por Loys, bajo cuyos
mentidos andrajos de pueblerino se oculta el duque Albrecht.
Este aparece para encontrarse con Giselle, ocultando la espada
y alejando a su escudero. La joven sale de casa y acepta el
tierno galanteo de Albrecht –Loys, que jura amarla para
reconfortarla de la negativa que le tocó en suerte de una
margarita que ha deshojado. Llega Hilarion y le declara su
amor; rechazado por la joven y expulsado por Albrecht, amenaza
venganza. Comienzan las danzas de los campesinos por las
fiestas de la vendimia, y Giselle toma parte en ellas con
entusiasmo, son obstante la aprehensión de su madre. Se
interrumpen las fiestas para escoger al príncipe de Curlandia
y a su hija Bathilde con su séquito, de regreso de una cacería.
Giselle danza para la princesa, que le da un collar y vuelve a
partir con los suyos, mientras se reanuda la fiesta campesina.
Al llegar Albrecht, Hilarion lo desenmascara mostrando la
espada que ha encontrado, y vuelve a llamar con el sonido del
cuerno a los nobles cazadores y a la princesa Batidle,
prometida de Albrecht, quien, con fingida desenvoltura y sin
cuidarse de Giselle, ofrece el brazo a Bathilde justificándose
como simplemente deseoso de distracción entre las danzas
campestres. Giselle, herida al comprender el engaño, caen en
estado de locura, delira iniciando pasos de danza entre la
consternación de los presentes, hasta que empuña la espada y
muere en brazos de su madre, ante Albrecht atónito y
finalmente desesperado.
Segundo Acto
A medianoche, en las proximidades de la tumba de Giselle,
vemos a Hilarion que pasa despavorido entre los árboles.
Aparece Myrtha, Reina de las Willis, quien con una rama roza
todas las flores blancas del bosque, evocando así su corte de
femeninos fantasmas. Las Willis se disponen a acoger a su
nueva compañera, Giselle, que aparece velada sobre la tumba y
se inclina ante la reina para iniciar luego su danza con las
otras. Al oírse pasos, las Willis se desvanecen: es Albrecht
que viene dolido a esparcir lirios sobre la tumba de la joven
amada. Después de un momento, se le aparece dando vueltas la
imagen de Giselle, y él la sigue, alucinado entre los árboles.
Entra Hilarion y lo rodean inmediatamente las Willis, que lo
llevan hasta la muerte tras una danza loa. Al retorno de
Albrecht, Myrtha lo condena a la misma suerte, pero Giselle lo
protege junto a la cruz, implorando en vano a la Gélida Reina
de las Willis. Condenado a danzar hasta el extremo, Giselle lo
sostiene con amor desesperado hasta que las primeras luces del
alba imponen la retirada del enjambre espectral. Giselle sigue
a sus compañeras hacia el reino de las sombras, después de
haber encaminado al amado Albrecht hacia la luz de la vida.
Nota cortesía
Presidencia de la República
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