Banner
Banner
Banner
Home
Miércoles, 20 Diciembre 2017 17:05

Uruguay festejó el día del Candombe

  Por Eduardo Rivero
Valora este artículo
(0 votos)
“Lonjas del Cuareim van por la acera
chico, repique y piano en la madera
lonjas del Cuareim van por el viejo murallón
se eleva la mano del moreno bajo el farol...”

Con admirable poder de síntesis, Hugo Alberto Balle retrató en la letra de “Lonjas del Cuareim”, uno de nuestros candombes más tradicionales, la esencia de ese ritmo de origen africano contagioso como pocos, y que está en el ADN de los uruguayos.

Un ritmo cuya base fue traída de Afríca por los esclavos y que creció con la propia patria, siendo emblema inequívoco de una raza cuyo lugar en la vida nacional ha sido protagónico.

Tan importante ha sido el candombe como símbolo de “lo uruguayo” en un sentido general, que el gobierno nacional, mediante el decreto número 18.059 promulgado el 20 de noviembre del 2006, ha declarado el 3 de diciembre “Día Nacional del Candombe”.

Como si ello no bastara para homenajear a nuestro ritmo más autóctono (aún pese a su lejano origen africano), en 2009 la UNESCO declaró al candombe “Patrimonio intangible de la Humanidad”.

Es posible preguntarse por qué se ha elegido la fecha del 3 de diciembre como efeméride.

La respuesta refiere a la fecha en que el gobierno de la dictadura cerró el legendario Conventillo Medio Mundo, lugar emblemático de la raza negra en Montevideo, cuna de comparsas como Miscelánea Negra y Morenada y

sitio de encuentro de la comunidad afro-uruguaya. Aquel 3 de diciembre de 1978, cuando el inmueble fue desalojado por la Intendencia Municipal de Montevideo del gobierno de facto, alegando peligro de derrumbe, espontáneamente surgió una llamada con cientos de tamboriles en el lugar, que sería demolido apenas dos días después. Ese hecho, una auténtica tragedia cultural para el Uruguay, demuestra lo poco que nuestro país conserva su patrimonio histórico. Hoy, en el predio que ocupara el Medio Mundo, en Cuareim 1017 (hoy Zelmar Michelini) entre Durazno e Isla de Flores (hoy Carlos Gardel), se levanta un edificio de apartamentos.

Pocos días atrás, en el marco de un nuevo 3 de diciembre, se llevó a cabo un desfile de llamadas que arrancó a las 16 horas en la calle Isla de Flores (ex Carlos Gardel) y luego un espectáculo en la esquina de Isla de Flores y Minas; también la muestra de pinturas “Invisibilizados-Pensamiento y arte afro uruguayo” y el lanzamiento del libro de Valentín Brena “De boca en boca, culinaria Afro-uruguaya”.

El candombe es, a esta altura, y tras el enorme mestizaje social que caracteriza a Montevideo, mucho más que una música para afro-uruguayos. Basta ver, cada febrero, el impresionante desfile de Las Llamadas, para ver como negro y blancos se suman percutiendo las lonjas y las maderas de los tres tamboriles básicos del candombe: chico, repique y piano.

De todas formas, la cuna del candombe es la raza negra y a ellos les corresponde por derecho propio el mérito de su desarrollo y difusión.

Figuras que hoy son leyenda lo llevaron bien en alto, como el director de orquesta Pedro Ferreira, autor de clásicos del género como “Biricuyamba”, “La llamada” o “Ahí va la comparsa”, la cantante Lágrima Ríos, las vedettes Marta Gularte y Rosa Luna y los cantantes Rubén Rada y Jorginho Gularte. Pero también músicos blancos han incursionado en el cnadombe haciendo un señalado aporte a su difusión y actualización, como Romeo Gavioli, Pintín Castellanos, Carmelo Imperio, Eduardo Mateo, José Carbajal “El Sabalero”, Los Olimareños o Jaime Roos. También cabe señalarse le fusión de candombe con jazz llevada a cabo por músicos de la talla de Manolo Guardia, Daniel “Bachicha” Lencina y los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso.

El candombe ha sido tocado por bandas de rock, orquestas de tango y bandas de jazz. Pero dejando de lado toda posible instrumentación “moderna” y todo mestizaje con otros ritmos, la base sigue estando en la entrañable combinación de los tres tamboriles básicos: chico, repique y piano, quienes son los intérpretes más acabados de ese ritmo cuyo origen más remoto se supone que está en Angola.

El tamboril “Chico” es, como lo indica su nombre, el más pequeño y es el que lleva la base del trimo. El tamboril “Repique”, de tamaño intermedio, es quien en general abre y cierra el ritmo y marca la clave con el golpe en la propia madera. Por último, el “Piano” es el tambor de mayor tamaño, es el que tiene un sonido más grave y con sus golpes es el pilar de todo el ritmo.

Los expertos aseguran que la base espiritual del candombe, su cultura y sus personajes clásicos, como La Mama Vieja, El Gramillero y El Escobero, nace de una síntesis de la religió Bantú con la Católica, llevada a cabo en Montevideo una vez que los esclavos se afincaron en los conventillos.

Como ya hemos expresado, la fiesta de las Llamadas, que se lleva a cabo en cada febrero marca el momento de gloria del candombe, más allá de la propia fecha “oficial” del 3 de diciembre. La noche(o noches) de Las Llamadas, los barrios Sur y Palermo ven desfilar a las comparsas con sus personajes típicos, sus vedettes y sus numerosas cuerdas de tambores que, en el marco de las estrechas calles del sur montevideano, imponen una sonoridad abrumadora, de descomunal convocatoria, ya que no sólo los montevideanos disfrutan al sumergirse en el ritmo, sino que también llegan turistas a presenciar la festividad desde todos los rincones del mundo.

No existe, curiosamente, una única forma de tocar candombe. Es notorio que el candombe proveniente de la calle Cuareim se toca en forma algo más cansina, mientras que en el que proviene de la calle Ansina, el ritmo es más frenético.

El candombe forma parte del alma de Montevideo y, por cierto, de la banda sonora del día a día de nuestra capital.

Allí donde estén, en el lugar del mundo en que se encuentren, cuando suena un candombe los uruguayos mueven los pies mientras su corazón se acelera al mismo tiempo.

 

Leído 139 veces
Más en esta categoría: « Daniel Viglietti y el Uruguay
Banner
Banner
Banner


Acceso al Sistema

Banner