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Miércoles, 19 Julio 2017 21:42

María Noel Riccetto, orgullo uruguayo

  Por Eduardo Rivero
 Especial para Banda Oriental
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En el instante preciso en que María Noel Riccetto fue llamada al legendario escenario del Teatro Bolshoi de Moscú para recibir su premio, su rostro no reflejaba felicidad sino la más absoluta incredulidad.

Ella sabía que había sido nominada a lo que la crítica especializada en ballet llama “El Oscar de la Danza”, pero jamás pensó que lo ganaría.

En los días previos, había declarado a los medios de prensa de Montevideo que la estatura artística de los otros nominados al “Benois de la Danse”, el premio más importante del mundo, le hacía imposible soñar siquiera con ganar, por más que viajaría Rusia con enorme satisfacción por el simple hecho de estar nominada.

María Noel había recibido el honor de competir por el premio debido a su descollante labor como solista en el papel de Tatiana en “Onegin”, balet basado en la ópera “Eugene Onegin” de Peter Twchaikowsky estrenada en 1879, y transformada en ballet por el célebre coreógrafo sudafricano John Cranko.

Si el Ballet Nacional del Sodre no estuviese viviendo una auténtica era de oro con la dirección del notable maestro argentino Julio Bocca, difícilmente todo esto hubiese ocurrido.

María Noel Riccetto, hubiese seguido radicada en los Estados Unidos y no hubiese aceptado la invitación de Bocca para regresar al Uruguay, y en un sentido más amplio, el ballet Nacional del Sodre hubiese seguido sumido en la desidia y el aburguesamiento en el que estaba sin el impulso irrefrenable que le ha dado el maestro argentino desde que asumió su cargo.

Pero el hecho es que Bocca transformó al Ballet Nacional del Sodre en un auténtico fenómeno masivo y, a la vez, en uno de los cuerpos de ballet más prestigiosos a nivel internacional, realizando año a año giras por Europa y América. Entre los logros del ex bailarín argentino se cuenta el haber convencido a Riccetto para reintegrarse al Ballet Nacional Uruguayo.

La noche en que recibió su “Oscar de la danza”, María Noel estuvo acompañada en Moscú por su compañero del Ballet del Sodre Gustavo Carvalho, junto a quien protagonizó “Carmen” sobre música del francés Georges Bizet, y también por el propio Julio Bocca, quien recibió el mismo premio cuando se instituyó por primera vez, en 1992.

Cabe señalarse que fue un primer premio compartido con la excelente bailarina argentina Ludmila Plagiero, integrante del ballet de la Opera de París.

Una vez conocida la noticia del premio, e interrogada desde Montevideo por la prensa, Riccetto declaró:”No me lo esperaba. Vine con cero expectativa, porque todos los que conozco que han sido nominados y resultaron ganadores son artistas increíbles”.

Una vez más, María Noel Riccetto mostró su habitual modestia y sencillez, pese a la dimensión de su premio y a una trayectoria que la llevó a integrar durante nada menos que 13 años el American Ballet Theatre de New York en calidad de solista.

María Noel nació en Uruguay en 1980 y desde muy niña mostró enormes condiciones para la danza. Para su fortuna, muy cerca de su casa, la destacada bailarina y coreógrafa Graciela Martínez tenía su escuela de ballet, en la clásica esquina montevideana de Canelones y Joaquín Requena. A los 10 años de edad comenzó a bailar con la guía de esa maestra y en 1995, con apenas quince años se hizo profesional ingresando al Ballet del Sodre. Ya en 1998 fue nombrada “revelación del año” por la prensa especializada.

Le fue ofrecida una beca en la North Carolina School of Arts, que en principio rechazó pero luego aceptó, lo que la catapultó al competitivo ámbito del ballet en los Estados Unidos, sin dudas uno de los más exigentes y prestigiosos del mundo.

Durante su residencia en North Carolina, y debido a su desempeño en el “Cascanueces” de Tchaikowsky, fue invitada a bailar en Hungría por el Ballet Nacional de ese país centroeuropeo.

Pero si hay una fecha clave en su carrera y por extensión, en su vida, esa es la de agosto de 1999 cuando fue contratada por el American Ballet Theatre de New York un logro impresionante para una bailarina nacida y formada en Uruguay.

Con apenas 19 años se encontró bailando durante 10 a 12 horas al día en ensayos agotadores pero altamente enriquecedores del punto de vista artístico, en el mismo escenario que pisaron leyendas como Mijail Baryshnikov y el propio Julio Bocca.

En diversas entrevistas ha hecho referencia a lo maravilloso pero a la vez lo duro que fue ese período inicial en el Amercan Ballet, ya que muy joven debió vivir sola en una pequeño departamento en el Upper East Manhattan, lejos de sus padres y su hermana Magdalena.

En sus años en New York también debió sufrir a la distancia la enfermedad de cáncer que provocó la muerte de su madre.

Entre los mútiples logros de María Noel en los Estados Unidos, se cuenta el haber hecho de “doble” en las escenas de baile de la actríz Mila Kunis en el laureado film de 2010 “Black Swan”, un thriller sicológico basado en la vida de las bailarinas profesionales de New York, protagonizado por Natalie Portman quien ganó el Oscar de Mejor Actríz por ese film.

En 2012, tras sus 13 años en New York, María Noel fue convencida por Julio Bocca de regresar al Uruguay e integrarse al Ballet Nacional del Sodre que estaba ya en plena renovación. La nostalgias por su tierra natal y el enorme prestigio de Bocca lograron dar forma definitiva a ese regreso.

Su vuelta al Uruguay coincide con el momento de mayor esplendor del Ballet del Sodre en su historia, en el que Ricetto ha desmpeñado roles solistas memorables en piezas de la exigencia de “La Bayadera”, “Coppelia”, “El Corsario”, “Don Quijote”, “Giselle”, “Cascanueces”, “El lago de los cisnes” y, por supuesto, “Onegin”.

Sin dudas un corolario perfecto para esa carrera en los escenarios que a sus 37 años aún no marca un final, y que la sigue mostrando en la plenitud, es la apertura en la calle Arocena, en el corazón del barrio de Carrasco, del instituto “Escuela de Música, Actuación y Danza”, en le cual María Noel ofrece su talento y sus conocimientos a un creciente número de niñas montevideanas que, sin dudas, sueñan seguir lo pasos de su célebre maestra.

María Noel Riccetto es un auténtico y legítimo orgullo uruguayo. Y el premio obtenido en Moscú un auténtico “maracanazo”.

 

 

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